sábado, 13 de febrero de 2010

GEGEN RASSISMUS

Nueva entrada en nuestro particular diccionario: a esto se le llama exito. Tras diez años, en Dresde no pudieron "marchar".


martes, 9 de febrero de 2010

WE ACCUSE


A la Revolución por la Acción Directa.
A la Revolución, en Vespa.

Foto cortesía de Oscar Alonso.
Playa de Brighton, Junio de 2.009

miércoles, 20 de enero de 2010

YO, PRIMERO

Seamos prácticos y evitemos pérdidas de tiempo. No estamos ya para ello, eso se acabó. Es mejor centrarse directamente en lo importante y casi puedo asegurar que no despertaréis en mí el más mínimo interés.

Un aviso bien claro, una advertencia si es que alguien quiere evitar males mayores al intentar acercarse. Unicamente soy capaz de excitarme con estos asuntos:

- Discos y canciones
- Reggay, reggay, reggay
- Subculturas y contracultura
- Rayo Vallecano, West Ham United y toda la parafernalia del suburbio alrededor del fútbol
- Cerveza
- El underground de mediodia y todas esas historias de la mísera realidad laboral
- Gastronomía

Ahí acaba mi horizonte. No deis excesivas vueltas. No os escucharé, no dedicaré ni un segundo si veo que os alejáis de esos must. No doy para más; ya es tarde.

viernes, 18 de diciembre de 2009

KICK OVER THE STATUES!

Hemos llegado. Somos la rebelion. Como decian aquellos: "cada vez estamos mas cerca".

Que viva la Insurreccion Modernista de Accion Directa.

martes, 15 de diciembre de 2009

THERE WAS NOTHING


A las 10:30h ya empieza a dar vueltas "Session With The Dave Clark Five". Dejo la Cara A sonando. Un té paquistaní con una nube de leche y una tostada. Tea and toast.

Antes de entrar al Metro paro a tomar un café y paso por delante de la farmacia de aquellos Katovit.

A eso se le llama velocidad.

En Chamberí veo fotos de Pablo Pérez-Mínguez, agitado, y coincido con dos asíduos del show business que siguen arrastrándose por los platós para detallar su particular movida madrileña. Cargadas las manos de bolsas, pasan fotografía a fotografía hablando de Ana Curra o Rafa Balsameda.

A eso se le llama asco.

Me tomo una Schneider y luego una Stella, rodeado de un inconfundible olor británico: vinagre, curry, patatas asadas y bacon. Estoy entretenido con un semanal mientras en las pantallas el Aston Villa recibe un gol del West Bromwich Albion.

Dos chicas pálidas y rubias están almorzando lo que se supone comen en las islas, sin apenas atender a los televisores.

A eso se le llama anglofilia.

Una entrada para la reposición de "La Naranja Mecánica". Ahora los críticos tratan de explicar en sus columnas que es anacrónica. Llega mi escena favorita: Alex, tras su cura forzosa, es mostrado a los estatistas como el inicio de un camino de redención.

A eso se le llama sobredósis.

Apenas me da tiempo a ponerme unos pantalones rojos y una escarapela. Me hablan de marketing online, ropa de Blanco y comida precongelada. Termino en un quinto piso del barrio de Lavapiés, aprovechando el agua derramada para deslizar los pies. Y me vuelven a hablar. Y yo pongo todo el interés que aquello me suscita. Suena Desmond Dekker, The Selecter y The Maytals.

Huele a carne con tomate; y en la cocina a mugre. Tiempo de abandonar.

A eso se le llama quiero y no puedo.

jueves, 22 de octubre de 2009

CUARENTA AÑOS

Llevo semanas pensando sobre esta entrada; no hay forma de poder darla inicio. He cogido a Freddie McKay y Nicky Thomas. Se llama inspiración. Me tengo que poner en primera persona, aún con mi flequillo. Las botas cereza están bien limpias, hace una semana las dí crema, y los tirantes están localizados en un cajón perfectamente accesible.

A los que estamos de este lado, a los que hablamos de todo esto en primera persona, siempre nos ha tocado dar justificaciones y explicaciones. También defendernos. En cualquier caso, si, me pongo en primera persona, pero del plural.

Somos herederos de los mods, de aquella juventud judía, homosexual y bastarda que a finales de los '50 emergía en el West London. Nosotros, como hicieron aquellos principiantes absolutos, estamos bajo el derecho de esa máxima: "vida limpia en circunstancias difíciles".

Creamos un universo, nuestro universo, como exaltación del estilo proletario. Como odio hacia lo burgués. Iluminados obsesionados con el baile, el fin de semana y la vida acelerada. Volvíamos a encender la llama de la clase trabajadora y lumpen con la personalidad suficiente como para no dejarse arrastrar ni amedrentar por el establishment. Los skinheads salíamos a la calle en un estado de permanente revuelta, como decían los surrealistas. Así salimos desde la segunda mitad de los '60.

Al principio baldheads o lemons. Dependiendo del distrito o ciudad también suits, spy kids o peanuts. Y desde 1969, skinheads. Dimos forma a la rabia y los sueños, nos metimos las manos en los bolsillos y nos pavoneamos delante del poder. Y todo a ritmo de soul y reggae.

Esa es la historia; la única historia. Jóvenes, y no tanto, buscando lo real o, como dirían los otros, la vida total.

Nuestro universo siempre ha sido incomprendido. Desde fuera y también desde aquellos que con la vista nublada tratan de adherirse cual causa pasajera. De los primeros nos reimos. De los segundos nos espantamos y ruborizamos. Por eso la única historia posible es la que nosotros mismos contamos. No nos gusta oir que nacimos como respuesta a los hippies. Odiamos que digan aquello de los buenos y los malos. No queremos escuchar de patrias y vencedores en batallas que no son nuestras. Las razas nos importan una mierda. Cualquiera que hable de ello no forma parte del universo: "atrapemos al farsante!".

Los skinheads adoramos mezclar calcetines rojos con loafers negros, jersey v-neck con camisa de cuadros, pañuelo azul tres picos con chaqueta tornasolada. Buscando el detalle hasta lo barroco para evidenciar que en este planeta somos extraterrestres. Entusiastas asqueados del aburrimiento y miseria que nos imponen. Eterno desprecio a lo político y desencanto agudo con este sistema del letargo.

La vida real es la que no sale en los telediarios, ni suena en las emisoras de radio. Es la que no se vende en los megastores ni la que se lee en las revistas. La vida real está en nuestros fanzines, en nuestros discos, en nuestras fiestas y en nuestras letras.

Carreras, bailes, inmediatez, camisas entalladas, double-siders...ese, y no otro, es nuestro universo.

domingo, 27 de septiembre de 2009

ESCENA

Interesante artículo el aparecido en el número 30 de La Dinamo sobre northern soul en el que participan algunos connoisseurs de la talla de Ady Croasdell, Iu Adell o Alan Handscombe.

Me quedo con un comentario añadido en el formato digital por Eduard Domingo (otro de los grandes), que logra poner en su sitio terminos tan etereos como "escena", "underground" o "culto" y, ya de paso, advierte sobre aquellos que tratan de instalarse en el mainstream a costa de pasear por platos de television una pasion que en realidad les resulta muy ajena.