domingo, 27 de septiembre de 2009

ESCENA

Interesante artículo el aparecido en el número 30 de La Dinamo sobre northern soul en el que participan algunos connoisseurs de la talla de Ady Croasdell, Iu Adell o Alan Handscombe.

Me quedo con un comentario añadido en el formato digital por Eduard Domingo (otro de los grandes), que logra poner en su sitio terminos tan etereos como "escena", "underground" o "culto" y, ya de paso, advierte sobre aquellos que tratan de instalarse en el mainstream a costa de pasear por platos de television una pasion que en realidad les resulta muy ajena.

martes, 15 de septiembre de 2009

TRES SON TRES

Siempre he deseado ser protagonista de una entrevista ágil de pregunta-respuesta en la que el susodicho debe citar sus libros preferidos, sus personajes odiados/adorados, sus lugares predilectos o sus películas de cabecera. Partiendo de la evidencia que desde que entro por la puerta de mi desaliñado piso la música me invade, me decanto ahora por presentar mis discos vitales.

Algo así como la tópica (que no típica) situación de verse obligado a llevar tres discos a una isla desierta. Ridículo. En mi caso, con lo obsesivo, maniatico e hipocondríaco que puedo a llegar a ser, me pongo en la siguiente situación: estoy en mi calle, viendo como un devastador incendio cierra la vida de este cochambroso edificio y tengo que suplicar a un bombero para que salve tres joyas de la estantería. Mas ridículo todavia que lo de la isla. Lo sé.

Básicos todos ellos que si bien no son ese tipo de tesoros procedentes de baúles perdidos o inencontrables, significan parte de mi.

THE UPSETTERS - Return of Django

No puede ser de otra manera. Un disco de reggae. EL disco de reggae. Los peanuts se convirtieron en skinheads aquel año y Lee Perry estaba ya completamente sumergido en asperas guitarras sincopadas, órganos B-3 densos y bajos de lineas repetitivas.

El disco ya no se aprecia por el encarte pero el contenido, ah! majestuosa santidad!!.

Usando a sus gregarios de estudio (Glen Adams, los hermanos Barret, Alva Lewis y Val Bennet), con la ayuda de Lynford Anderson (aka Andy Capp) y Barry Lambert en la producción, consiguió dar una definición perfecta a aquel estilo que apenas tuvo unos pocos años mas de vida. Un empaque perfecto, con delirantes riffs de órganos en cada una de las canciones, alguna que otra genialidad de metal y un conjunto percusion-guitarra ritmica manteniendo el beat ideal para un frenético baile en cualquier cellar.

Es imposible no rendirse ante este album que, entre sus gemas, contiene esa grandiosa trilogía de temática hospitalaria (ya sabeis, aquel doctor de noche que aplicó una inyección de vida y tuvo que realizar una operación médica) apenas igualada por Derrick Harriot y sus Crystalites con un puñado de dolares.

VARIOS ARTISTAS - Chocolate Soup for Diabetics

No soy un ferviente seguidor de las compilaciones y es que me resultan un intento de abarcar todo sin tener realmente nada. En cualquier caso, mi aproximación y posterior mantenimiento en torno a la psicodelía fue por esa vía tan poco ortodoxa.

Mi primer chapuzón en la contracultura hippie británica fué a través de este recopilatorio aluzinojeno de canciones perfectas. Canciones pop con el metraje mandatorio de tres minutos y espacios totalmente repletos de agudos platos que no desisten, arpegios de bajo, guitarras distorsionadas y filtros primitivos. Canciones llenas de color y diversión desde las midlands británicas, que contrasta con aquella yenka rancia que casi a la par triunfaba por estas tierras. Vaya ironia.

El compilado se edita en 1980, casi en pleno epicentro de la explosión revivalera de este genero en Inglaterra, recogiendo sencillos historicos como "Beeside/Vacuum Cleaner" de Tintern Abbey, "Fredereek Hernando/Double Sight" de One in a Million o pseudo-formaciones como The Flies, Dantalian's Chariot o Apple.

Psychedelically Yours!!.

THE BEAT - I Just Cant Stop It

Escuchar un disco de The Beat es como gozar frente a un collage; un collage en el que todo tiene sentido. Al menos para mi.

Podría salvar del incendio destructor este disco o su "Wha'ppen", pero la frescura, la inspiradora carpeta y el impacto que tuvo en su momento, me llevan a seleccionar su primer album. Ah! Porfavor, no confundir...hablo de Ranking Roger, Saxa y los suyos. Claro!!. Faltaría mas!!.

Aquí, en este disco, me encuentro lo que adoro, me encuentro musica real con anfetamínicos ritmos alejados de esos engendros para masas. Una genialidad.

Y mejor amalgama que la que aquí se encuentra es imposible degustar con otro grupo o en otro disco. Frías melodías de la nueva ola como en "Big Shot", aceleración sincopada como en "Noise in This World", pop pulcro con estribillos irresistibles como en "Best Friend", revival mod como en "Two Swords" o excitante mezcla de soul speedico con R&B actualizado como en "Click Click".

Un disco brillante, único, para los chicos del buen gusto, para los chicos que adoran la realidad, para los chicos que quieren decirlo todo bien rapido.

lunes, 3 de agosto de 2009

CINCO MOMENTOS


Música. Eterna presencia en mi vida a través de discos en larga duración y singles. Aquí y ahora cinco de los muchos momentos en los que ha tomado la parte protagonista de mi, digamos, biografía.

R.Dean Taylor - There´s a ghost in my house

Entramos en el Louie Louie. En plural. Hemos cenado unos tomates verdes fritos, con la obligatoria margarita acompañando y un ron aderezando el postre.

En la cabina se alternan dos jóvenes militantes del underground. Desconocidos asíduos de nitters y guateques. Uno de ellos trata de agitar los cuerpos con rock´n´roll. El otro lo intenta con soul. Me quedo con el segundo.

Me rio mucho; nos reímos mucho. Cada vez que doy un trago me da una arcada. Es lo que tiene la bebida en el Louie Louie, que provoca arcadas. Deslizo mis pies al ritmo de los uptempo que suenan por los maltrechos altavoces.

Es un día extraño. Apenas hay gente. Estamos sólos en ese espacio que sirve de pista de baile. Me acerco a la cabina y pido una canción: a los tres minutos comienza a sonar. Es el delirio. Derramamos nuestra bebida en el suelo. "Derramar" no es la palabra más adecuada. Usamos el whiskey a modo de polvos de talco.

De ahí y hasta el final de la sesión cada corte se convierte en el concurso de baile más freak y divertido que jamás ha existido. Más whiskey al suelo. Más risa. Soy feliz. Nos abrazamos.

Laurel Aitken - Mr. Soul


Estoy en la cabina del Moloko pinchando reggae en una de esas divertidas sesiones con Javi y Santi. El colectivo del minino negro.

Está lleno. Éxito. Ciertamente no es lo habitual en nuestras sesiones. El reggae y el soul espantan al personal. Quizá hay más gente incluso que la noche en Rubí; hay que disfrutarlo.

Veo entrar a un tipo viejo negro. Es Laurel Aitken. Estará grabando algo para Liquidator. Entonces echo la mano al primer single que veo suyo, lo preparo y bajo la aguja. Laurel se acerca a la cabina y me dice que esa canción es suya. Le digo que me encanta la label Nu Beat y que he seleccionado el tema de forma esporádica al verle. Doy un trago a la cerveza, preparo la siguiente canción y la lanzo.

Le pido al camarero un bolígrafo y acerco el single a Laurel para que me estampe su firma en la galleta. Al devolvérmelo me susurra algo que no logro entender. Guardo el single en la maleta. Adoro el skinhead reggae.

Morrissey - Panic


Estamos nerviosos. Ahora también es en plural. El año pasado se había caído del cartel por alguna espantada de las suyas, pero ahora estaba todo preparado. Hay cantidad de gente a mi alrededor pero ni asomo de agobio alguno. Me encuentro en un extraño estado combinación de ansiedad, nerviosismo, euforia y felicidad.

Sale con unos pantalones negros y una camisa amarilla y sin decir nada suenan los primeros acordes. Inconfundible: "Panic on the streets of London, panic on the streets of Birmingham...".

Como por acto reflejo me abrazo a mis dos amigos, sonrío y siento un escalofrío por todo mi cuerpo. Éxtasis.

Calum Bryce - Love Maker

Me quiero comer el mundo. Planta baja de La Vía Láctea; al fondo, donde siempre. Botas burdeos con cordones amarillos, vaqueros con el bajo cosido, camisa de cuadros y tirantes blancos con raya azul y raya granate.

Me muevo timidamente. Suenan canciones repletas de filtros, reverberaciones y efectos primitivos. Melodías de colores. Tienen que pasar todavía varios años hasta que empiece a sentir fiebre por la psicodélia.

Navego en un mar de humo; observo cuerpos imposibles, latigazos de cadera, sudores musicales y largos pelos lisos que me dejan hipnotizado. Se encadenan las canciones. Una bateria, sólo la caja y los platos, luego el bombo y al poco entra el bajo. Una flauta travesera eleva la canción y aparecen el resto de metales. Luego la voz, sin entorpecer el discurrir de la línea principal, casi como artista invitada. Redoble con las cajas, guitarras secas, la flauta repite esa bella estrofa.

Corro hacia la cabina y pregunto a gritos el título e intérprete de la canción que me está volviendo loco. No oigo nada de lo que me dice el pincha asi que insisto. Sigo sin enterarme. Me voy resignado junto al resto del grupo. Me quedo sin hablar, pensando en ese placer secreto.

Quito el plástico del volúmen 18 de "Rubble". Me lo he comprado en Melocotón. Lo pongo en el plato derecho y subo el fader de la salida principal de la mesa. Escucho las canciones desde mi cuarto, con la atención e intranquilidad que siempre me provoca un disco recién comprado. Cara "A". Desgrano dos canciones y entra el tercer corte.

Una bateria, sólo la caja y los platos, luego el bombo y al poco entra el bajo. Una flauta travesera eleva la canción y aparecen el resto de metales...Diez años después, se me vuelve a acelerar el corazón. Corro, pero ahora hacia los platos de la libreria. Sonrío. Cojo la carpeta y miro la canción y el intérprete que aquella noche, cuando me quería comer el mundo, no pude entender.

Bill Deal and The Rondells - May I

Me bajo en Tribunal. He salido del trabajo hace apenas cuarenta y cinco minutos. Voy directo a Ziggy. Ahora es mucho más pequeña. Se acabó la época dorada: "porfavor, sacame las cajas de soul". Podías encontrar Al Wilson, Intruders, Stylistics...

Otra vez a mancharse las manos. Eterna ceremónia. Miro en las cubetas "SOUL", "60's" y "PUNK".

Voy sacando los que me interesan para poder hacer después un segundo filtro. Termino eligiendo dos clásicos: "Vintage Rock" de Bill Deal y "Scorpio´s Dance" de Shocking Blue.

En casa saco del encarte el "Scorpio´s Dance" y comienza a sonar I´ve been hurt. Me he equivocado. Miro la galleta: "Vintage Rock"; no, no, pero si ahí sigue el disco dentro de la bolsa. Joder, es la edición española. Polydor, 1969. Vale, asi que estaba en la carpeta errónea y me he traido a casa el mismo disco, en su edición española y en su edición original (Heritage, USA, 1969). Me quedo con el prensado original y descambio la otra copia.

miércoles, 15 de julio de 2009

TODO VA EN ETHERNET

14 de Julio: Reunión con los de radares.

Llego al trabajo, miro el correo, unas risas, imprimo los documentos que creo necesitar para defenderme en la runión y me pongo a pensar en el Yé-Yé de este año. Me lo pierdo fijo. Si o si.

Y me voy al otro pueblo, donde está el edificio inteligente, donde están los de radares. Y me voy con desazón. Me voy con un pequeño malestar en la tripa. Llevo pensando en la reunión desde ayer. ¿Qué coño me motiva a hacer todo esto?. Supongo que mi vida a cambio de la paga del día 28. Una paga mensual que me costea, por ejemplo, el peacoat burdeos que me hice unos meses atrás.Hoy voy de lunes. De lunes insufrible, aunque sea martes. Los pantalones grises del peor traje que tengo y una camisa horrible de manga corta de Milano.

Tengo dos camisas de Milano. Son dos camisas horrendas; de manga corta. Alguna vez me las he puesto con corbata y entonces ya es lo más. Cuando castigo al buen gusto con esa combinación me pongo en el papel de un puesto intermedio del Burger King o del Mercadona, de esos que acosan a sus empleados y meten mano a las mujeres de su curro. Es divertido, lo de ir vestido así. Al Burger King y al Mercadona que les den por culo.

Total, que llego al edificio inteligente y la lectora no lee mi badge. Como es inteligente, el edificio no necesita recepción, así que como no pasa nadie tengo que saltar por encima del torniquete en una difícil acrobacia. Cualquier tipo de salto o estiramiento de piernas lo considero una acrobacia.

"Joder, otra vez aquí", "Verás la que me espera", "En unos meses me piro de aquí, monto una brewery de cerveza y por el hilo musical no dejo de meter soul y ska".

Llego tarde, cinco minutos, ellos están relajados. Comienzo a hablar, a soltar mi speech de forma serena: Los Siete Hábitos de las Personas Altamente Eficientes. Vamos ahí, coño!. Me está quedando una bonita actuación hasta que me principal oponente me corta: "bueno, vamos a lo que de verdad importa". Y entonces mi capacidad de empatía se anula y empezamos a hablar de interfaces y de euros. Lo que de verdad importa.

Tengo una gran idea que se me ocurrió hace un par de años: colocar cámaras ocultas en todas las salas de reunión y con el material conseguido editar una película. Sería la mejor comedía jamás realizada. Es una idea cojonuda. Las reuniones son tronchantes. Son de risa, como el magret de pato y los mejillones de roca. De risa.

Basicamente, las reuniones consisten en soltar gilipolleces, y cuantas más, mejor. Si no dices tantas gilipolleces como el contertulio anterior entonces nadie te tomará realmente en serio. Y otra gran regla: tienes que saber de todo, como los periodistas de radio y televisión. Y tienes que hablar y soltar cualquier memez, aunque no signifique nada: "creo que está bien enfocado pero se podría dirigir mejor", "hay que ajustar los costes sin renunciar a la fiabilidad", "todos estamos interesados en llegar a buen puerto". Yo en las reuniones me parto de risa. Me troncho. Cuando se me empieza a notar miro mis zapatos, y si la risa empieza a ser insoportable me dedico a mirar los calcetines de los compañeros de sala. No falla.

En fin, termina la reunión. Mi oponente no me ha metido tanta caña como pensaba. He conseguido convencerle sobre la línea de desarrollo y diseño.

A la salida me vuelve a fallar el badge pero justo a mi lado pasa uno de esos tipos de trajes horrendos que pasa su tarjeta por el lector para que pueda salir del edificio inteligente. Y me voy a casa escuchando a Nicky Thomas.

Es 14 de Julio: reunión con los de radares.

domingo, 12 de julio de 2009

FOLCLORE

Justo al descender las escalerillas del infame avión, cuando pisas la pista de aterrizaje, te invade la humedad y el olor a vinagre. Zás!!.Ya está.

Intentas dirigirte a la Picadilly Line, a través de pasillos repletos de caras bobas y cuerpos torpes, que te recuerdan a cualquier tipo de insecto en un laboratorio. Te metes en el tubo y estás sobre-excitado, y después de catorce paradas llegas a Russell Square. Montones de papeles inundad los asientos: Metro, London Evening, Sports Today...

Duermes lo que puedes, quizá tres horas en total. Y mientras lo intentas te ries y te recuerdan que tu avión infame quizá no lo era tanto. Por la mañana haces la parada obligatoria de todos los años en un Tesco Express para comprar una de esas botellitas de leche sin las que no podrías sobrevivir en tus visitas a la gran ciudad.

Otra vez al underground, a la City Line, la línea que está pintada de color rosa, y tras una interminable travesía de sesenta minutos llegas a Upton Park. Te lo conoces de memoria: salir, girar a la izquierda, parar en el mercado musulmán para intentar descifrar la comida que allí se vende y continuar recto.

Ahí está el estadio. Ahhhhh!. El corazón se acelera. Otra vez excitado. Y no tienes ni puta idea de fútbol, ni siquiera conoces a más de dos jugadores, pero es el equipo de los Cock Sparrer, de los Cockney Rejects, de la clase trabajadora, del ESTILO. Ahora la tienda es más grande, y te compras la primera equipación y también la de visitante. Con la que tienes en Madrid eres el freak que más camisetas tienes en toda España. ¿O no?. Folclore.


Te paras en Whitechapel y caminas por la pequeña Islamabad que es Whitechapel Road. Te quedas asombrado. En la perpendicular te metes en Mumbay pero prefieres seguir hacía delante.

Eliges otra perpendicular para seguir callejeando. Eliges Dhaka, que es Brick Lane, y entonces te acuerdas que en tu última visita no te dió tiempo aunque te insistieron. Subes la calle entre olor a curry, frituras, aceite de coco y dulces apetitosos bañados en miel.No, no,...sigues en Londres. Te compras un precioso polo, entras en una tienda de discos y eliges: Lloyd Charmers, The Untouchables, The Beat, Tony Tribe, Secret Affair, Isley Brothers, The Maytones, Dandy Livingstone, The Who (si!, The Who!) y The Bodysnatchers. Te quedas con la mitad porque no aceptan tarjeta.

Luego Spitafields y Liverpool Station, y al ir a mandar un mensaje a la persona que te insistió en pasear por aquella zona recibes su llamada. Y entonces, justo entonces, es cuando sabes, cuando te das cuenta, que es allí dónde deberías vivir.

Por la noche un recorrido por Camdem Town: Stella Artois, Fosters, London Pride, Olympia, alguna IPA, y otra vez a comenzar de nuevo.

En el expreso a Brighton prefieres ir sólo, escuchando un compilado que has preparado para la ocasión. Uffff!!!. Statuto, The Jam, Brighton 64, Los Granadians, Sex Museum, Pete Miller, The Madd, The Prisoners, La Ruta, Sham 69, Sema-4, Jackie Mittoo, The Vandellas, Byron Lee, y otros cuantos más.All aboard!!, que dirían los Pyramids.


La boda, allí en el Benidorm del sur de Inglaterra, se convierte en caos, surrealismo, que es lo que más te gusta. Y después de otros cuantos recorridos empezando por Stella y terminando por Jameson, te vas al hotel sin enterarte demasiado bien de la guinda.

Sin apenas dormir te encuentras tumbado sobre los guijarros tomando un té con leche en vaso de plástico. El día se te hace largo, pero de café en café, por el paseo marítimo, escuchas The Specials, Steve Winwood, The Funk Brothers, The Selecter, ska de la tercera ola. Eso sólo puede pasar allí. Y ves a tipos que en pleno verano llevan parkas, y a otros montados en lambrettas, y es el delirio.

Vuelta a Londres. Mejor que lleves una botellita de agua de una libra. Ahora el que tiene el cuerpo torpe eres tú. Y piensas en llegar, en relajarte y en escuchar el single que el día anterior te compraste en la playa: na, naaa, na, na, ni, niiii.

El avión despega, demasiadas imágenes para cuatro días, las obsesiones otra vez a flor de piel, las ganas de acción vuelven a dominarte. Y no pides cerveza en la comida porque ya has tenido suficiente, porque te has dejado llevar en los lugares más preciosos que existen. Llegaste a la cima y ahora toca descender, pero eso mejor hazlo poco a poco.

Y gritas desde la Dr.Martens stand: Come On West Ham!!. Folclore.

Fotos tomadas entre el 25 y 29 de Junio de 2.009

domingo, 21 de junio de 2009

CALLE DEL RITMO


Las primeras sensaciones llegan antes de bajar la aguja; en realidad llegan mucho antes, al ver la portada en una cubeta. No lo puedo describir. Y las yemas de los dedos, otra vez, negras.

A partir de ahí son todo latigazos: la portada, la galleta, los primeros acordes...Y por muchos años que pasen esas emociones no se borran.

Rara Avis, la mitad superior blanca y la mitad interior roja, con un monolito en el centro. No sé si es una copia de la Trojan (cambiando el naranja), pero como soy mono-tema, creo que sí, y me quedo pensando eso porque son los detalles que me dan vida.

Y el himno comienza y, a pesar de todas las veces que he recorrido esos surcos, vuelvo a pensar que me he equivocado y que he puesto algo de los Jam.

No paran de sonar los clásicos de mi vida. Estrofas inconexas, frases sueltas, palabras lanzadas sin más, como un fusil disparando balas. Pero describen perfectamente las ganas de pelea de los que aún no se creen derrotados.Música.

Y al subir la aguja recuerdo que dentro de seis días me comeré una hamburguesa en Smollensky's después de haber ido, una vez más, a Upton Park.Son sólo chorradas, idioteces,...pero son los detalles que me sirven de cimiento.

Vivo en la calle del ritmo...

martes, 9 de junio de 2009

20 DE CADA 100

20 personas de cada 100 se han convertido en la mayoría democrática española.Así es esta farsa: 20 personas de cada 100 representan la mayoría.Y ahora a callarse durante cuatro años.Una masa político-financiera que es soportada y alimentada por menos de la mitad de la población española con "derecho" a voto, y Pajín contenta porque la abstención no ha avanzado.

El esperpento de la democracia llega a tal punto que los votos cambian de rumbo: más de 1.500 votos misteriosamente eliminados de la lista de Iniciativa Internacionalista, en Beneixida las papeletas del PSOE pasan al POSI, en Aranda de Duero triunfa la lista Extremadura Unida, en Baztán (Navarra) gana Unidá Nacionalista Asturiana, en Pajares de Oteros los nazis del MSR se quedan con las papeletas del PSOE...

Para eso vale el voto: para nada. Y tras las elecciones me dicen en el trabajo que está demostrado que la democracia es el mejor sistema en el que se puede vivir. Brillante conclusión de mierda que viene a ser como si en la Edad Media estuviesen contentos con los feudos.

También me intentan asustar con las 65 horas semanales, ahora que la derecha puede hacer y deshacer a su antojo en el Parlamento Europeo.Y recuerdo que en las manifestaciones de Marzo en varias capitales españolas, en contra de esa directiva, no ví a los votantes de izquierda que ahora exclaman escandalizados que los abstencionistas somos los culpables de todo.

Mi voto no sirve, mi acción directa y mi pelea frente al sistema, si. Y si no que se lo pregunten a los trabajadores de Mercadona, UNED, Agencia EFE, Ryanair, EULEN y tantas otras empresas.

Exijo mi derecho a que nadie me gobierne y a decidir por mí mismo.Que muera la democracia.